domingo, 18 de septiembre de 2011

(La noche de un sábado)

EXPERIMENTO: "Conectarse con el placer de vivir".

Condiciones ambientales: Sala vacía con acceso a ventilación, casi media noche, el resto de los integrantes de la familia durmiendo, iluminación adecuada, acceso a internet.

Herramientas: Cannabis sativa, encendedor de cocina, rocket pequeño de acero, computadora y televisión por cable.

Sujeto experimental: Mujer poseedora de pupilas dilatadas a causa del prozac, en rehabilitación emocional, en su segundo día de desintoxicación.

RESUMEN

Se vive una gran dificultad para llevar a cabo el diseño del playlist de la noche, la misión se lleva largos minutos. Una avalancha de imágenes se desencadena a partir de esta idea... ¡Qué tristeza no poder recordar lo placentero! Canciones felices apenas siete. Creo que sería bueno explicar a qué me refiero con canciones felices; pues bien, es un concepto que surge al pretender clasificar aquellas pistas sonoras que además de ser predilectas evocan una sensación de alegría y optimismo. Solamente logré identificar siete y me tomó mucho tiempo. Sin embargo las exprimí hasta los huesos...

Después de la aparente malograda misión (debido al número tan reducido de canciones) todo comenzó a fluir... las respuestas llegaron solas y sin tener que buscarlas, cada una conducía a otra nueva, en cascada. Después de todo si lo logré, por lo cual me alegra comunicar que el experimento ha sido exitoso.

Imágenes flotantes, sensaciones...

¡La música!

Identificado el deseo de ejercer la creatividad, identificado el placer de llevarlo a cabo, identificado el placer...

CONCLUSIONES Y HALLAZGOS

El encuentro con el placer conduce a un estado de relajación que influye claramente sobre el estado de ánimo del individuo, volviéndolo más optimista y por ende más tolerante a la frustración y a las situaciones adversas. La búsqueda del placer no sólo tiene que ver con elegir los estímulos adecuados sino con detener los estímulos erróneos o tóxicos; tiene que ver con utilizar la dosis adecuada, equilibrar los elementos en todas las dimensiones de acceso a él, no sólo se es un mero receptor.




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lunes, 29 de agosto de 2011

Apocalipsis I

Miro la ventana, esperanzada por la lejana luz exterior, por el verde que se asoma a lo lejos. La reconstrucción apenas inicia, aún no llego al punto trazado, son solamente los primeros pasos. Muy satisfactorios, pero también engañosos.

A la par de este nuevo recorrido algunas piezas del rompecabezas se acomodan, el caos se disuelve y el torrente fluye…

¿Y ahora?

En el escenario solamente una silla vacía que me pertenece, una luz brillante bañando esa imagen; y yo escondida en la sombra, temerosa de ser tocada por la luz, temerosa de tomar el papel protagónico.

Los primeros atisbos de vida...

La belleza...

La belleza en mí y en los otros, amar distinto, diferente a todo.

El vacío latente.

Tentación de extravío.



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martes, 2 de agosto de 2011

TRAZOS

Silueta mal dibujada. Sombra.

Creciste aterrorizada, refugiándote en el silencio, ese era tu consuelo. Sobreviviste a la tiránica figura amada, a sus miradas severas, a su reprobación silenciosa.

Supiste amarlo y cosechar la parte nutridora.

Lo perdiste... aprendiste a dejarlo ir.

Sobreviviste a la carga que ella puso sobre tus hombros, a su abandono enloquecedor. La odiaste pero admitiste que sólo se odia a lo que se ama.

Eres libre, pero sigues buscando prisiones, una roca bajo la cual esconderte, una porción de caos para equilibrar las cosas. Maestra de la invisibilidad pero aún así sobreviviente.



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domingo, 6 de marzo de 2011

SUEÑOS

Recién abriendo los ojos a la realidad, aún con el dulce sabor de la marea onírica... he pensado mucho en los sueños, en lo que tal vez representan; creo que no sólo se trata de imágenes, sino de sensaciones y símbolos muy personales.

Soñé que una familia me quería adoptar, sobre todo la mamá, y era muy extraño porque ¡tengo 29 años! y en mi sueño igual. Más allá de las imágenes o situaciones lo que predominó fue una sensación placentera, se estaba tramitando lo necesario para mi adopción, pero aún faltaba el último paso: la visita de una trabajadora social. Dependiendo del resultado de dicha visita se decidiría si me quedaba o no.

La familia estaba completa, papá, mamá dos hijos y yo. Había problemas como en todas las familias, pero incluso así me sentía bien, me sentía parte de ellos. Una de las imágenes que más brillan en mi memoria es el momento en que ingreso a la escuela, muy parecida a una primaria, todos llevaban uniforme excepto yo, era desconcertante pero llevadero. Yo era "la nueva" y todos lo sabían, situación muy familiar para mí, algo que se repitió a lo largo de mi vida.

Saliendo de la escuela pensaba en decirle a mi nueva madre que me comprara mi uniforme, era urgente para mí, pero una idea interrumpió esa reflexión: no sabía cuánto tiempo me iba a quedar...

¿Para qué adaptarme si tal vez pronto me vaya?

Necesito echar raices, sentirme perteneciente a algo, me queda claro con este sueño.

Anhelaba tanto la seguridad económica, el amor incondicional, todo aquello que me hizo falta, o que incluso aún me hace falta, los momentos de madre e hija, la abundancia, lo anhelaba tanto que el miedo apareció, el miedo a no conseguirlo. Y el miedo hizo que todo se derrumbara, que la familia colapsara, que el sueño terminara...